[DANA]
Estaba empapada, con frío y, lo peor… no llevaba puesta una braga.
¿Cómo? Pues…
Lloré a mares y me sentí una completa tonta, quemando todo lo que me recordara a él en la chimenea, hasta que fue el turno del saco con el que me había quedado aquella noche del avión. Entonces, una extraña cajita cayó de él al piso, cerca de mis pies.
¡No podía ser cierto!
¡Me iba a proponer matrimonio y yo lo había dejado!
Poniéndolo en perspectiva, yo también estaría molesta si hubiera sido yo. Aunque eso