--Hola, hermosa -Marie torció los ojos al escuchar la voz de aquel hombre. ¿Es que una mujer no puede simplemente beber tranquilamente?
--No me interesa -dijo sin voltear.
--Me gustan las bravas, así como tú -volvió a insistir aquel hombre. Marie volteó su rostro y lo miro de arriba a abajo. Tenía un aspecto desagradable, le faltaban algunos dientes y tenía una gran barba.
--Solo quiero beber mi cerveza tranquila, no quiero que un idiota venga a molestarme dijo con rabia.
--A mí no me rechaza una niñita como tú la tomó fuertemente del brazo, lo que provocó un quejido de ella. Miró a los presentes para que la ayudaran, pero todos la ignoraron. Qué sociedad de porquería. Aquel hombre la jaló fuertemente, hasta el punto de hacerla levantar de su silla.
--¡Que me suelte, imbécil! -intentó safarse .
--¿Es que no escuchas a la señorita? -alzó su cabeza para ver al dueño de aquella voz. Quedó impresionada; era un hombre muy atractivo. Tenía el cabello negro al igual que sus cejas pobladas. Tenía los ojos algo rasgados, tal vez tenga raíces orientales, se preguntó.
--Aléjate -dijo el hombre misterioso.
--Suéltala -escuchó Marie a su salvador decir a aquel hombre mientras apretaba el brazo que la aprisionaba-. Te reto a que me obligues.
Marie abrió los ojos cuando su salvador le dio un puñetazo a aquel hombre directo en la cara, el cual cayó al suelo en cuestión de segundos-. Él me lo dijo -miro hacia ella para luego ocultar su vista, lo que ocasionó algo de confusión. ¿Es autista?, se preguntó.
Marie miró al hombre que se encontraba en el suelo y luego miró a su salvador, quien evitaba su mirada. Luego, él la miró, abrió la boca y luego la cerró. Se sentó en una mesa cercana y tomó su cerveza. Cambió su mirada y observó al hombre que servía las bebidas, pero él no le devolvió la mirada. Luego, llegaron unos hombres y arrastraron el cuerpo inconsciente fuera del bar, y todo volvió a la normalidad.
Realmente, la vida nunca dejaba de sorprenderla. Se encogió de hombros, tomó su cerveza y caminó hasta la mesa de su salvador. El gesto era para dar las gracias, y eso haría.
Edward aguantó la respiración cuando aquella hermosa mujer se acercó a él. Podía sentir cómo su mano temblaba un poco, lo cual hizo que la abriera y cerrara para controlar aquel temblor.
-¿Puedo sentarme? -preguntó Marie algo insegura, ya que no quería ser una molestia.
-Claro, sería un honor -respondió Edward. Marie sonrió por aquel comentario. No sabía por qué, pero la actitud de aquel hombre despertaba en ella confianza.
Las horas fueron pasando y, entre conversaciones triviales, ambos fueron pasando el tiempo. Ella no llevaba la cuenta de cuántas cervezas se había tomado, pero lo cierto era que era la primera vez que se sentía libre sin tantas restricciones, y todo gracias a un desconocido.
-Ey, ustedes, el bar va a cerrar. Es momento de que se vayan -ambos voltearon para ver al mesero, quien estaba recogiendo algunas sillas-. No se supone que los bares duren 24 horas abiertos replicó Marie.
-Parece que este no -Edward sonrió al ver el aspecto algo desconcertado de aquella mujer-. Vamos. -La ayudó a ponerse de pie para salir, pero ella pidió dos cervezas para llevar.
Estando fuera del bar, ambos se sentaron frente al carro de Marie con las cervezas en la mano y comenzaron a compartir sus problemas.
--Tu ex es un tonto- -dijo Edward con rabia, ya que no podía imaginarse que un hombre en su sano juicio dejaría a una mujer como ella.
-Te equivocas -Edward tragó sabiendo que su comentario podría haberle molestado al Ilamar a su ex prometido de esa manera, ya que aún lo amaba.
--Es mi ex prometido y créeme que es un idiota -se acercó a él como si compartiera un secreto. Edward sonrió por su actitud, sabiendo que ella estaba más afectada por la cerveza que él. Lo sorprendente era que ninguno de los dos se había presentado formalmente, ya que querían mantener el anonimato de sus identidades.
--Pero tu hermanastro es un ... mmm, se me olvidó- -vio cómo arrugaba su ceño, lo que provocó su risa--.
--imbecil, quieres decir -la avudó.
Sí, eso. ¿Cómo se puede relacior.ar con alguien que amas? y ella es una zorra Perdón que hable así de ella -él se encogió de hombros. Puede que tenga razón.
--No la puedo culpar por no querer estar con un enfermo --Edward se sentía confiado al hablar con esa desconocida sobre su problema, ya que sabía que era poco probable que se volvieran a ver.
-Ash, solo son simples excusas-Marie sabía que estaba siendo influenciada por los efectos de la cerveza, pero no le importaba en lo más mínimo-. además debes ser bueno en la cama.
--Mírame a mí. Sigo siendo virgen. Según el tonto como dices tú, quería que su esposa llegara virgen al matrimonio debido a su religión -vio cómo guardaba silencio-. Ahora que lo pienso mínimo seria otra de sus mentiras.
-Yo también soy virgen -este comentario hizo que Marie se desconcertara, ya que le sorprendía que un hombre tan sensual fuera virgen. Sabía que tenía un comportamiento algo diferente y trataba de ocultar un pequeño tic en su ojo izquierdo y labio-. No te creo-dijo con asombro.
--A ella le daba asco estar conmigo -Marie expresó sorpresa por cómo algunas personas pueden ser tan crueles con aquellos que son diferentes-. Un brindis por los vírgenes -dijo chocando su botella de cerveza. Luego escuchó la canción que sonaba en la radio y bajo rápidamente del capo del carro para subir el volumen.
--¿Qué haces? -Edward preguntó al ver cómo se movía exageradamente. ¿Bailo? Ven -ella lo tomó de la mano mientras se movía alrededor de él. Por insistencia, puso su mano en su cintura y lo acercó a ella, sintiendo el contorno de su cuerpo, lo cual disfrutó. Ella giró su cuerpo y lo miró mientras su mano se entrelazaba en su cuello-. Es la primera vez que bailo -dijo con una sonrisa.
--Marie sonrió un poco, pero abrió la boca cuando una idea loca pasó por su mente--. ¿Te gustaría perder tu virginidad conmigo? --vio la sorpresa reflejada en el hombre-.
--Creo que escuché mal --le respondió.
--De que quiero, quiero, pero no creo que esté en condiciones -Edward sentía una fuerte emoción al saber que esta mujer lo encontraba atractivo en este punto.