87. El Paseo Secreto
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La biblioteca era un refugio de paz para Adara, quien, muy embarazada y rodeada de una pila de libros, parecía más feliz que nunca. Con una mano en su vientre y la otra sosteniendo un libro de mitología antigua, se perdía en los relatos de tiempos remotos mientras comía sin pausa. Los alfas estaban muy ocupados últimamente, ocupándose de los asuntos de la manada, y para ella, esos momentos de tranquilidad eran un placer sagrado.
De vez en cuando, su madre, Santa, asomaba la cabeza para vigil