THORNE
El aire estaba lleno de desconfianza, espeso como una tormenta a punto de estallar.
Enzo me miraba con esa expresión de calculada indiferencia que no engañaba a nadie. Sus ojos lo traicionaban, una grieta en su máscara habitual de superioridad. No me fiaba de él. Nunca lo había hecho del todo, pero ahora tenía más razones que nunca para no hacerlo.
Un vampiro en llamas había cruzado hacia territorio de los humanos, al menos esa era la versión que Enzo me daba y la cual me costaba creer