Natasha
Apoyé las manos en el borde del escritorio y agaché la cabeza. Cerré los ojos y dejé escapar un suspiro tembloroso.
"¡Mierda!"
Esta noche se suponía que iba a ser un nuevo comienzo, una salida divertida con las amigas. Un latido palpitante me empieza a doler detrás de los ojos y me aprieto el puente de la nariz. Maldito Jenson y su bomba. ¿Por qué esta noche? Ocho años cultivando una imagen profesional en una oficina dominada por hombres, y ¡zas! En pocas horas, me convierto en esa mujer