—Este no es el piso…— Le dije pero ella solo negó con la cabeza como si fuera obvio. No entendía nada pero al mismo tiempo sabía que de Amanda nada malo me llegaría, esa mujer parecía que batallara sus propias guerras internas, había algo que la perturbaba y no quería saber que era, porque parecía el tipo de fantasma que acaba venciendo y consumiéndote en consecuencia.
—Este es mi piso. Tristemente, me bajo aquí pero… piensa en lo que dije.
Los ascensores se cerraron y lo último que vi fue una