En el silencio del auto, Sofía recostó la cabeza contra la ventana mientras pensaba en el desconocido que había venido a ayudarla antes.
'¿Será cosa del destino? ¿Y si este misterioso benefactor es mi alma gemela, esa persona que siempre he soñado encontrar para compartir mi vida?'
Soltó un suspiro hondo para deshacerse de esas ideas. Después de todo, ni siquiera sabía quién era él realmente.
"Te veo algo desanimada", dijo Álex, rompiendo el silencio.
Sofía logró esbozar una débil sonrisa. "No,