Eso solo pasaría si Sofía elegía la luz sobre la oscuridad.
Pero la duda atormentaba cada pensamiento de Sofía cuando veía a Álex.
No importaba cuánto deseara correr a sus brazos, escapar hacia la promesa de una nueva vida—el miedo la detenía.
¿Y si Gilbert mataba a su hermano?
¿Y si su madre moría por la mano despiadada de Gilbert?
¿Y si Gilbert enviaba a sus hombres a cazar a Álex?
Cada pesadilla se clavaba en su mente, manteniéndola encadenada en su lugar.
Los pies de Sofía se sentían pegados