Álex se recostó en su silla, estirando casualmente sus brazos como si estuviera aburrido de todo el calvario.
—Siguiente —arrastraba las palabras, voz plana. Lanzó una mirada fría a través del cuarto.
Tú, cabello castaño en el traje negro. Ven acá.
El hombre en el traje negro se adelantó, temblando tan fuerte que parecía que sus piernas podrían ceder.
Se arriesgó con una mirada rápida y disculpante a Bella.
—Estoy... lo siento —murmuró. Entonces, en un estallido nervioso de valor o desesperación