Jack sintió la sangre subiéndole a la cabeza, listo para desatar una tormenta de improperios.
Tenía los hombros tensos y los puños apretados cuando Florence se interpuso entre el desastre inminente y él.
—¡Jack, basta! —exclamó ella con una voz que cortó su furia—. Clara es tu tía, así que vas a mostrarle un poco de respeto. Ha venido desde Vermont, y esta fiesta de cumpleaños podría ayudarla a hacer contactos. Deja que vaya con Charles y Sofía.
La mirada fulminante de Jack pasó de Florence a Cl