Un rayo de luna se reflejó en los ojos de Álex mientras se alzaba sobre Raymond, que temblaba entero de terror. Tenía un brazo colgando sin fuerza, destrozado por la fuerza imposible de Álex, mientras el sudor frío le resbalaba por las sienes y el dolor le atravesaba los huesos en oleadas que no paraban.
No lograba entenderlo. ¿Cómo había conseguido este joven dejarlo inválido tan rápido y sin esfuerzo? ¿Con un simple movimiento?
—¿Q-quién eres? —logró decir Raymond con la voz quebrada por el pá