Tres días en la isla privada lo habían cambiado todo.
Kelly, conocida por un comportamiento tan gélido como el invierno, finalmente bajó su escudo.
En ese breve lapso, le mostró a Álex una ternura y calidez que nunca había compartido con otra alma.
Por su parte, Álex cerró las puertas al resto del mundo, permitiendo que Kelly se convirtiera en su universo entero.
Forjaron recuerdos tan íntimos y delicados que ninguno se atrevió a compartirlos con nadie más.
En la última tarde, Álex se paró en la