Capítulo 127
Marco se encontraba con el cuchillo en alto, pero Álex ni siquiera se molestó en mirarlo, con un movimiento suave, casi perezoso, su mano se disparó y conectó con el rostro de Marco.

Un crujido repugnante resonó por la habitación cuando la nariz de Marco se rompió, enviándolo tambaleándose hacia atrás, y el cuchillo cayó inofensivamente al suelo.

—¿Cómo te atreves a atacarme? —bramó Marco, con sangre corriendo por su barbilla.

—¿Quién te dijo que vinieras contra mí? —se burló Álex.

Su fría mirad
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