Stella Blake
Desperté con la cabeza pesada y un mareo que se negaba a pasar.
Mis ojos recorrieron el ambiente antes de que mi cerebro pudiera procesar nada. Era una habitación enorme, con una cama que parecía hecha para un rey, cortinas de terciopelo oscuro y una luz suave entrando por una ventana que ocupaba toda la pared.
¿Dónde estoy?
Me senté en la cama demasiado rápido, y el mundo giró. Apreté los ojos, esperando que pasara el mareo, y fue entonces cuando lo noté.
Mi ropa ya no estaba