Dominic Scott
Cayó al suelo con un golpe seco. La sangre corría de su nariz, manchando la camisa azul claro.
— ¿Civilizado? — repetí, mirándole desde arriba. — ¿Así es como tratas a una mujer inconsciente? El asqueroso eres tú, hijo de puta.
Intentó levantarse, pero le di una patada en el estómago que lo dobló como un papel arrugado. Un leve gemido escapó de su boca.
— Si vuelves a acercarte a ella — me arrodillé a su lado, agarrándole el pelo y forzando su cabeza hacia atrás — no te daré u