— Vine a verte, quería saber cómo estás. Tal vez deberíamos salir a tomar un helado. Hace tanto tiempo que no lo hacemos.
Sofía hace una expresión confusa, como si no esperara que me importara.
— Estoy bien, un helado estaría bien — se encoge de hombros, pero sus ojos no acompañan el gesto.
— Entonces vamos.
— Claro.
Salimos de casa y aprovechamos para ir caminando a una heladería cerca de aquí, aprovecho para comunicarme con ella.
— Te eché de menos cuando estaba en Londres. Pensaba en ti