13. Primavera Inexorable
Un jueves demasiado apresurado, se asoma como el alba pronuncia la llegada de la mañana con fulgurante sol a través de las paredes acristaladas. Olvidé cerrar las cortinas, ahora la claridad estremece mi visión delicada, hasta que logro acostumbrarme a la tortura, al rato ya dista de serlo.
Me adecento, sin perder el tiempo, debo estar puntual en la mansión. De ahí, partiré con mi jefe tirano al «ático». Debo admitir que estoy nerviosa con la idea, el cambio se ha manifestado por decisión de él