79. LA DESCENDIENTE DE NALA
NARRADORA
Las lágrimas caían desde los ojos de Nala, abrazando desconsolada la cabeza de Shunayá, que apenas y podía mantenerse consciente sobre el lecho acuático.
Nala era su parte humana, liberada de su mundo interior para que pudiese sobrevivir.
Shunayá la vio nadando en secreto y perdiéndose en las corrientes subterráneas, llevando consigo su mayor tesoro, en la enorme panza que había gestado durante años.
La continuidad de su sangre, la estirpe poderosa de mujeres domadoras de Dragonas.
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