55. CAZANDO A LA ESPOSA
NARRADORA
—¿No le parece que, para odiarme, ya le he hecho demasiados favores, príncipe lycan?
—Pagaré cada uno de ellos. Tu tribu colinda con el pantano de las fronteras, me aseguraré de darle beneficios —el imponente hombre prometió sin dudar.
—¿Por qué no sana sus cicatrices y restaura su cuerpo?
—No quiero que Lorien sepa que recuperé mis memorias y a mi lobo… no aún —Damon le pedía discreción.
—De mi parte no lo sabrá, pero hizo una buena conmoción, quizás escuchó o vio algo. Como sea, mi