Una semana pasó como el viento, ya Jessa sabía muchos pasos de ballet, era el orgullo de Alexander, la directora le había comunicado que era una buena alumna disciplinada y talentosa.
En un pequeño recital la habían escogido para participar, Alexander estaba en primera fila cuando salieron los bailarines, era hermoso verla bailar, pero como que los celos le llenaron al ver a un joven cargarla y tocarle las piernas, Mijaíl le toco el brazo para que se calme diciendo.
—Alexander, así es el baile