Mientras en la casa de Iván, los guardias estaban apostados a cada lado de la puerta en donde dormía el Boss, la mujer contratada para suplir a Jessa salió de su habitación ataviada solamente con un camisón casi transparente en donde se le veía su desnudez, paso saludando a los guardias que miraban con lujuria el hermoso cuerpo de esa mujer y bajo las escaleras, pero después de unos minutos subió en forma acelerada pidiendo.
—Dios mío, algo pasa allá afuera, vi a unos soldados tirados en el suel