51. Atrevidos.
~Ivette~
Tenía las piernas como dos gelatinas andantes cuando puse un pie dentro del lugar. Dios mío, de verdad estaba pasando esto. En cuanto nos dieron el pase lo primero que me golpeó fue una música movidísima y un montón de luces de colores que me marearon un poco. El sitio estaba a reventar, pero lo que más había eran mujeres; se veían algunos hombres por ahí, pero las que mandaban eran las damas.
Mis ojos se abrieron como órbitas mientras caminábamos hacia nuestra mesa. Se nos cruzaron v