CAPÍTULO 215— Madrid, El Padre… Y El Primer Temblor
El avión tocó tierra con un sacudón seco. Algunos dormían aún y otros miraban nerviosos por las ventanas, como si quisieran confirmar que de verdad habían llegado.
Milagros era una de las que se había dormido y abrió los ojos despacio, sintiendo el peso del mundo en el pecho cuando escuchó por el altavoz que debían abrocharse el cinturón para aterrizar.
Ayden seguía con la cabeza recostada en su hombro, respirando tranquilo, con ese gesto de