El reloj marcaba las 7:15 p. m. cuando Zane atravesó las puertas de la firma con pasos firmes, el rostro marcado por el cansancio tras la reunión importante que acababa de concluir. Por primera vez en días, sentía que las cosas comenzaban a tomar un rumbo más estable. El tratamiento estaba funcionando, sus episodios de ansiedad se habían reducido, y la presencia de Alison en su vida le daba una razón para seguir adelante.
Sin embargo, esa calma no duraría mucho.
Travis lo esperaba en su oficina,