Después de aquella llamada, Jessica apenas podía enfocar los ojos a través de las lágrimas que brotaban sin control. Estaba en la sala de edición de la revista donde trabajaba como fotógrafa, pero todo lo que la rodeaba se desvaneció en un segundo cuando Alison dejó de responderle. Cuando la escuchó suplicar por ayuda.
Sus manos temblaban al sacar el teléfono y buscar el número de Travis. Mientras intentaba controlar los sollozos que parecían cortarle la garganta, su mente repetía en un bucle e