El mundo de Alison estaba sumido en la oscuridad más opresiva. La venda sobre sus ojos no solo bloqueaba su vista, sino que amplificaba todos los demás sentidos, sumiéndola en un estado de pánico constante. Sentía el roce áspero de la cuerda en sus muñecas, el frío del metal de los grilletes que sujetaban sus tobillos y el golpeteo irregular del motor del auto en el que la llevaban.
Su respiración era errática, acelerada, y podía escuchar el latido de su corazón resonando con fuerza en sus oído