Alison recogió los platos de la mesa con una sonrisa que no podía ocultar. La comida había sido perfecta, mucho más de lo que había imaginado. El brillo en los ojos de Zane, su emoción sincera al escuchar sobre el bebé… todo aquello había desvanecido los temores que la habían atormentado durante días.
Alison acompañó a Zane hasta la puerta del departamento, deteniéndose justo antes de salir.
—Gracias por todo, Alison. Por la cena, por el bebé… por ser tú —dijo, su voz baja y llena de significad