Alison salió de la oficina de Zane con el corazón aún latiendo desbocado. Sus labios aún hormigueaban por el beso, sus manos temblaban ligeramente por la intensidad del contacto reciente. Su mente intentaba desesperadamente recuperar el control, encontrar algo de lógica en el caos de emociones que se agitaban en su pecho. Mientras se encaminaba por el pasillo, sintió cómo el aire frío del vestíbulo de la planta la envolvía, contrastando con el calor que todavía abrasaba su piel.
Gloria, la asis