Mundo ficciónIniciar sesiónValeria de la Vega siempre ha sido la imagen de la esposa perfecta: elegante, sumisa y aparentemente fiel. Sin embargo, detrás de esta fachada impecable se oculta una mujer atrapada en una jaula dorada. Obligada a casarse con Renato Lombardi para saldar una deuda familiar, ha soportado humillaciones y un matrimonio sin amor por proteger a los suyos. Todo cambia cuando descubre la infidelidad de Renato con su socia, Victoria Alcázar, quien busca destruirla y ocupar su lugar. Decidida a liberarse, Valeria planea una venganza meticulosa, infiltrándose en la empresa de Renato para desmantelarla desde dentro. Su estrategia se complica con la llegada de Alejandro Ferrer, un hombre contratado por Renato para seducirla y vigilarla. Sin embargo, Alejandro desarrolla sentimientos genuinos por Valeria, lo que lo lleva a cuestionar sus lealtades. Juntos, inician un peligroso juego de mentiras y traiciones. Mientras Valeria avanza en su venganza, enfrenta amenazas de todos lados: Renato se niega a dejarla ir, Victoria busca destruirla, y el abogado de Renato trabaja para mantenerla atrapada. A esto se suman secretos familiares y el pasado oscuro de Alejandro, que amenazan con destruirlo todo. Enfrentada a sus miedos y al dolor reprimido, Valeria lucha no solo por escapar del control de Renato, sino también por encontrar su verdadera libertad. Pero cuando Renato muestra su lado más cruel y la red de conspiraciones se estrecha, Valeria deberá tomar decisiones que podrían costarle todo, incluida su vida.
Leer másLa noche era tranquila, pero la tensión en la entrada de la cabaña era palpable. Alejandro bloqueaba el paso de Victoria, quien lo miraba con furia contenida. Su mandíbula estaba tensa, sus manos cerradas en puños a los costados.—Renato no está disponible —dijo Alejandro con voz firme.Victoria chasqueó la lengua, dando un paso adelante.—Déjate de juegos, Alejandro. Tengo que hablar con él.Alejandro sostuvo su mirada sin inmutarse.—Sabes que con Renato no se puede pasar de la línea. No lo retes si no quieres que esto termine mal.Victoria respiró hondo, intentando controlar su frustración. Alejandro vio su conflicto interno y, con voz más baja pero igual de firme, agregó:—Voy a hablar con él, pero si te atiende, será bajo sus términos.Después de un largo silencio, Victoria asintió con un gesto brusco. Alejandro se giró y entró en la cabaña con cautela. Encontró a Renato en el salón, con una copa en la mano y una expresión indescifrable.—Victoria está aquí —informó con neutralida
La noche envolvía la ciudad con su velo de sombras mientras Valeria contemplaba su reflejo en el espejo de su habitación. Había ganado una batalla en la empresa, pero la guerra estaba lejos de terminar. Desde su regreso al mundo de Lombardi Corp, sentía el peso de cada mirada, especialmente la de Renato. Sabía que él no era un hombre que aceptara sorpresas, y menos aún de alguien que consideraba una pieza inmóvil en su tablero. Bajó las escaleras con paso firme. No podía mostrar inseguridad. En el comedor, Renato estaba esperándola, con una copa de whisky en la mano y una expresión indescifrable. —Tienes buen instinto para los negocios —dijo él sin preámbulos—. Me sorprende que no lo hayas explotado antes. Valeria tomó asiento frente a él, su mirada serena. —No me lo permitiste —respondió sin titubeos. Renato sonrió de lado y dejó su copa sobre la mesa con un leve tintineo. —Tal vez subestimé lo que eres capaz de hacer. Las palabras flotaron en el aire como un desafío. Valeria
El sonido de sus tacones resonaba con fuerza sobre el mármol pulido del edificio de Lombardi Corp. Valeria avanzó con paso firme, su porte inquebrantable reflejaba que ya no era la misma mujer de antes. Ahora, la fragilidad que Renato había impuesto sobre ella se desmoronaba con cada decisión calculada que tomaba. —Buenos días, señora Lombardi —saludó la recepcionista con voz titubeante. Valeria le dedicó una sonrisa fugaz y siguió su camino sin detenerse. Había estudiado bien los movimientos de Renato en la empresa, sus reuniones, sus aliados, sus enemigos. Ahora era su turno de entrar en el juego. Cuando llegó a su oficina, notó que la puerta estaba entreabierta. Frunció el ceño y entró, solo para encontrar a Alejandro de pie junto a su escritorio, sosteniendo el sobre que alguien había dejado para ella. Lo miraba con el ceño fruncido, como si tratara de descifrar su contenido. —¿Desde cuándo entras sin permiso a mi oficina? —preguntó Valeria cerrando la puerta tras de sí. Ale
Victoria caminaba por los pasillos de Lombardi Corp con el ceño fruncido y pasos decididos. Su impecable traje beige contrastaba con la tormenta que se gestaba en su interior. No se detuvo hasta llegar a la oficina de Renato, ignorando las miradas curiosas de los empleados. Abrió la puerta sin previo aviso y la cerró de un golpe tras de sí.Renato, que estaba revisando unos documentos, alzó la vista con calma, como si ya hubiera esperado su arrebato.—¡Dime que esto es una broma!—exigió Victoria, con los ojos encendidos de furia.Renato suspiró, se acomodó en su asiento y entrelazó los dedos sobre el escritorio.—No sé de qué hablas, Victoria.—No te hagas el inocente—espetó ella, cruzando los brazos—. ¿Por qué Valeria está aquí? ¿Por qué ahora trabaja en la empresa?Renato esbozó una sonrisa ladeada, como si la situación le divirtiera.—Valeria decidió que quería un puesto. No veía razón para negárselo.Victoria soltó una risa incrédula.—¡No seas ridículo! Esa mujer ha pasado años i





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