Poco o nada Ann recordaba de cómo había llegado al hotel, los recuerdos eran vagos de cómo había ido el vuelo, como era que había aterrizado a su destino y de paso a esta nueva cama que la envolvía delicadamente. Su mente estaba completamente aturdida y no estaba haciendo tampoco ningún esfuerzo por enfocarla.
La suavidad de las colchas, el olor a perfume de la almohada y los leves roces en su cabeza parecían no dejarla despertar sus neuronas, amaba la sensación de recibir mimos que su boca so