Nonna lucía como una mujer mayor, con su cabello blancuzco, de contextura delgada y baja estatura, mantenía esa aura de abuela consentidora que la hacía sentir amada y apreciada.
-Bueno, por hoy ya limpié el departamento y les dejo la comida lista, les guste mi sazón señorita Ann-
Ann no respondió, Ella sabía que penne no necesitaba nada más que estar entre sus manos y conocer el sur de su cuerpo. Sacudió su cabeza en negación ¡Por Dios! Necesitaba dejar de pensar en la entrepierna de Nicolae.