No le encantaba dormir en el suelo, ni muchos menos despertarse solo, el calor del cuerpo delgado de su esposa había desaparecido mágicamente en un punto de la noche.
Mientras se aplicaba su loción y se acomodaba la corbata para salir, casi podía sentir aun los besos y toque del cuerpo de la mujer encima del suyo.
Por ahora se centraría en estar listo para la reunión final con los dirigentes de Nascar, era uno de los sueños aun no cumplidos a los cuales les trabajaba con muchas ganas y deseos.