Las sabanas estaban suaves, la brisa de la madrugada se colaba suavemente por debajo de la puerta, más el cuerpo caliente del hombre a su lado la hizo arregostarse un poco más contra él, su piel desnuda se frotaba contra la piel tibia del castaño que yacía durmiendo plácidamente.
La noche anterior habían quedado dormidos en el tapete de la sala, luego de haberlo hecho rudamente, el la tomaba con mucha devoción, con pasión.
Verle su carita adormecida la hacía sentirse culpable, sabia lo mucho q