La cama era grande, ese no era el problema, sino la cara de verguenza que tenia Agus, era para morir de risa, el pobre creo que ni siquiera a tomado la mano de una mujer y yo lo estoy metiendo en estos enredos
—Si usted lo dice
Trato de serenarse y hacer lo que yo le dije, respiro profundo y se acosto en un espacio pequeño, lejos de mi, en serio si seguia asi me iba a derretir de tanta ternura que este hombre me provocaba
—¡Oye, oye, vas a caerte si sigues asi! mejor acomodate bien en al cam