Traté de entrar, pero nadie abría esas puertas se escuchaban los gritos desesperados de mi esposo, un golpe tras otro y la voz enloquecida de la señora Conrado, diciendo improperios sin detenerse
—Melanny, has que derriben esta puerta o no respondo de la bestialidad que pueda hacer
Un miedo terrible paso por mi cuerpo, al final después de mucho esfuerzo de los guardias la puerta cayó, vi el cuerpo de Agustin tirado en el suelo, sangre salía de su cabeza y otras partes de su cuerpo, no se movia,