El amanecer llego y por el enfado de mi bello esposo mi espalda pedía clemencia, es muy joen y su resistencia me lleva demasiada ventaja, ademas no fue nada delicado, se que los celos lo invadieron, no podía decir nada, solo esperar a que terminara de desahogarse y ponerlo celoso despues, cuando mi cintura deje de doler, pero era lo mejor para que ese estúpido de Nelson deje de molestar.
Me levante y estire como pude, encontrando a mi principe dormir profundamente eso me dio ternura, el dolor me