—Madre, vayamos a casa
Dijo Nikolay con suavidad, rompiendo el silencio de la oficina
— Necesitas descansar; el viaje ha sido largo y tedioso.
—¿Mi pequeña está en casa?
Preguntó ella, ignorando su propio cansancio.
—Sí, Shell llegó ayer inesperadamente. Fue la mejor de las sorpresas.
Karenina miró a su hijo con intensidad, sosteniéndole la mirada.
—Espero que sepas apreciar esta nueva oportunidad que te da el destino, hijo.
—Lo haré, padre
Respondió Nikolay, girándose hacia el patriarca
— Cues