El martes, Adriano tomó el primer vuelo a Bogotá.
No avisó a Renata antes de salir. Le mandó un mensaje desde el aeropuerto de Vancouver a las cinco de la mañana.
«Vuelo a las seis. Reunión del directorio al mediodía. Te cuento esta noche.»
Renata lo leyó a las siete cuando el desayuno estaba listo y la lluvia había vuelto a caer con esa constancia de siempre.
Respondió: «De acuerdo. El sitio va bien.»
Fue al sitio.
✦
Gastown a las ocho de la mañana tenía esa quietud de los martes que no tienen