Hablar con personas que no te estuvieses juzgando tanto con las palabras como con la mirada era algo que Elena encontró realmente agradable y fuera de lo habitual. No se quejaba. Desde pequeña cada pequeña actividad que realizaba siempre estaba controlada y era regañada, criticada y hasta castigada si la hacía mal. Pero que solo le preguntaran…
¿Cuál era su trabajo?
¿Cómo se había desempeñado?
¿Qué planes tenía para el futuro?
Y sobre todo…
Si era feliz haciéndolo, fueron cosas que realmente le