Los pies de Elena dolían, dolían mucho, pero aun así no era capaz de sentirlos. Su corazón era el que reamente se sentía oprimido. Sus esperanzas siendo rotas, porque si, era tan estúpida de tener esperanzas por un hombre que nunca le había mostrado ni una pizca de atención, más de la necesaria. Y ella… se quería golpear tantas veces por desperdiciar así su vida.
Ahora no tenía ni ahorros, apenas su trabajo donde tenía que trabajar mucho para poder salir adelante por si misma, y ni siquiera un