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Al parecer a Klaus no le importaba mucho que hubiera más personas en la sala y que además su hermano estuviera por los alrededores. No parecía tener constancia de sus actos pues la forma en que recorría a Isabela de arriba abajo era bien atrevida.

-Solos somos nosotros aquí ahora. Debo decir que estás preciosa, ese color te queda realmente bien- le dijo a modo de cumplido.

Elena respiró profundo. Si había algo incómodo era que alguien en quien no estabas interesado te hiciera insinuaciones.

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