Pareció que pasaron años antes que la puerta de la habitación donde se estaba quedando Dorian se volviera abrir, solo que para decepción de él solo entró Leon.
-¿Dónde está mi esposa?- él se sentó en la cama con una leve mueca.
Leon cerró la puerta detrás de él.
-Vengo a llevarle sus cosas y zapatos a su esposa. Es mejor que ella vuelva a la casa a descansar.
Dorian frunció el ceño, pero el secretario lo interrumpió antes que este dijera algo.
-Para ella también está siendo un poco complicado.