—Hola. Soy Natalia Rojas. Quiero agendar una cirugía para mañana por la mañana.
***
Al día siguiente.
Natalia llegó al hospital puntual a su cita.
Entregó el consentimiento firmado, enfatizando un punto crucial:
—Ambas partes, esposo y esposa, han firmado.
La enfermera tomó el documento, le echó un vistazo rápido y asintió mientras comenzaba a teclear en la computadora.
—Natalia Rojas, ¿cierto?
—Así es.
—¿Y su familiar? —preguntó la enfermera—. Supongo que vino con usted.
Natalia se quedó helad