Un pasado difícil de olvidar.
—Maya, ¿qué me ocultas?— había preguntado Judith y Maya agitó las manos en un gesto de negación.
—¡Yo no tengo que ocultar nada! Soy como un libro abierto, y como el agua cristalina de un manantial puro.
La respuesta de Maya solo provocó que Judith se echara a reír con carcajadas sonoras que inundaron el espacio.
—Sí, claro. Veo que el 'libro abierto' claramente tiene algo escrito. ¿Acaso esto de aquí dice Alexis?—. Tras finalizar puso el dedo índice bajo su nariz y luego acercó su mano a la