Arrebato inesperado.
La sala del hospital estaba llena de un silencio incómodo, mientras que Dylan, esperaba ansioso cuando el doctor, de bata blanca y rostro sereno, revisaba unos informes.
—Señor Anderson, ¿es usted familiar de la paciente?
Dylan no supo qué decir, pero luego de un momento de silencio expresó:
—Bueno soy su amigo, y estoy aquí porque ella no tiene familiares vivos.
El doctor asintió comprensivo y comenzó a explicarle:
—Tras el golpe que sufrió la señorita Rivas, encontramos una contusión y u