C47. Sin nada más
[NARRADOR OMNISCIENTE]
La calma no duró demasiado.
Nunca lo hacía.
El silencio dentro de la habitación era distinto ahora, más llevadero, menos asfixiante, pero aun así frágil, como si cualquier cosa pudiera romperlo en cualquier momento. Eva permanecía recostada, con una mano sobre su vientre y la mirada perdida en un punto fijo, tratando de ordenar todo lo que había pasado, aunque en el fondo sabía que no era algo que pudiera resolver en unas horas.
Había demasiadas emociones mezcladas.
Demas