C53. Una disculpa sincera
[NARRADOR OMNISCIENTE]
A veces no era el ruido lo que agotaba.
Era todo lo que quedaba cuando ya no había nada que lo tapara.
Eva llevaba demasiado tiempo intentando ordenar lo que sentía, como si pudiera acomodarlo todo en partes separadas, como si el dolor pudiera ir por un lado y los recuerdos por otro, como si lo que había pasado no tuviera peso en lo que seguía sintiendo.
Pero no funcionaba así.
Nunca había funcionado así.
Estaba sentada al borde de la cama, con las manos entrelazadas y la