CAPÍTULO 82
Lucien salió del hospital con el corazón hecho un mar de sentimientos, todavía sintiendo el calor en sus manos del diminuto cuerpo de su hija y el eco de las palabras que le había dicho a Margaret. No sabía si ella lo aceptaría alguna vez, pero algo dentro de él se había encendido y ya no volvería a apagarse. Quería protegerlas a ambas, estuviera o no permitido en la lógica de Margaret. Apenas había dado diez pasos fuera del edificio cuando su teléfono vibró con una insistencia inusual. Era Carl