Margaret llegó al restaurante unos minutos después de la hora acordada, todavía le revoloteaban las mariposas en el estómago. El lugar era elegante y discreto, con luces cálidas. Sus ojos recorrieron el salón hasta que lo encontró al fondo, sentado en una mesa reservada, con una botella de champagne en hielo y dos copas dispuestas con precisión. Al verlo, una sonrisa sincera se dibujó en su rostro y caminó hacia él con paso apresurado.
Lucien se levantó apenas ella llegó a la mesa. Sus ojos bri