52. Sin prejuicios
Noah se quedó de piedra, estaba seguro que su amigo aun no le había comentado nada a Emma, su madre ni a su hermana, pero ya no había más que hacer, se apresuró a la puerta y alli encontro a madre e hija con los brazos cruzados, — ¿Como es posible que te guardaras algo así?, después de tantos años de albergarte en casa como un hijo más.
El apenado bajó la cabeza, — Tienes razón, sin embargo, Lucas me pidió que esperara para evitar que te sintieras mal.
— No soy una niña, soy su madre y hasta q